10 países a los que no sabes que quieres viajar

10 países a los que aún no sabes que quieres ir

¡Aaahh, el poder del marketing! Parece mentira lo mucho que nos influencia y lo poco que llegamos a ser conscientes de ello. A veces tendemos a pensar que el marketing y los anuncios solo influencian a los demás, que nosotros somos más listos. Desde luego uno puede ser más o menos consumista. Sin embargo, es prácticamente ineludible la imagen mental que cada producto o servicio generan en nuestra mente. Y esta imagen está con nosotros cuando tomamos cada una de nuestras decisiones, para bien o para mal.

Y esto, por supuesto, también es válido para el mundo de los viajes. Me atrevería a decir que es uno de los mercados donde más válido resulta, pues las decisiones de a dónde viajar y cómo hacerlo provienen generalmente de unos impulsos muy básicos, de una imagen mental que nos hacemos de un determinado lugar a través de lo que hemos visto y oído y que finalmente nos anima a tomar la decisión. Y creo que esto ocurre desde la persona que decide llevar a sus hijos a Disneyland hasta el que atraviesa África de Norte a Sur en un 4×4.

En el mundo hay, en teoría, 195 países reconocidos oficialmente por la ONU. Elegir cada año un país entre estos 195 sería tedioso si el marketing no hubiera hecho ya su trabajo, tanto voluntariamente como involuntariamente, dejándonos con una lista muy limitada de ellos para facilitarnos la faena. Lo que es una verdadera lástima es que esta lista nos excluye precisamente todos aquellos países que son más auténticos, menos visitados y donde obtener una verdadera experiencia como viajero y no como turista es mucho más fácil.

Pues bien, todo este rollo para decirte que hoy voy a presentarte una lista de 10 países a los que quieres ir… pero que aún no sabes que quieres ir. Y no lo sabes porque nadie te ha hablado de ellos y de lo que ofrecen. Porque son auténticos desconocidos. O por todo lo contrario, porque lo poco que has oído de ellos por los medios son cosas malas y no te atreves a viajar ahí.

Sin más dilaciones, ¡vamos a por la lista!

1. Líbano

El Líbano es uno de estos países que, tras 25 años desde que terminara su guerra civil, muchos no saben aún o no quieren darse cuenta de que ya ha terminado. Que hace mucho que terminó. Que, como toda guerra, dejó su huella, por supuesto, igual que la dejó en España y en muchos otros países del planeta. Pero ahí termina la cosa.

El Líbano es un país muy especial: anclado en la costa Mediterránea, algunas imágenes podrían llevarte a pensar que estás visitando Italia o Grecia o incluso algún lugar de España. En su interior, sin embargo, una cadena de montañas que llega a los 3.000m de altura atraviesa el país de Norte a Sur, toda ella salpicada de bonitos pueblos con sus iglesias recortadas contra las montañas nevadas. Finalmente, en su interior más profundo aparece el Valle de Bekaa, una llanura fértil que contiene algunos de los restos arqueológicos más interesantes del planeta.

Son precisamente estas ruinas, las ruinas de Baalbek, las que quizás dan más nombre a este país, pues se trata posiblemente de las mejores, más bien conservadas y más grandes ruinas romanas de Oriente Medio, junto a las de Palmyra, en Siria (o lo que quede de ellas…). En la costa, por otro lado, tienes la ciudad de Byblos, habitada por distintas civilizaciones desde el Neolítico, un auténtico museo al aire libre de historia. Cascadas, bosques, gargantas, cañones, y prados de montaña te esperan también, y todo ello en un país hecho a medida, minúsculo, compacto, ideal para explorar en coche y disfrutar de cada rincón y cada pueblecito.

Si te gusta el trekking, el Lebanon Mountain Trail seguramente te interesará, una ruta de 470km (que puedes hacer completa o solo un tramo en pocas horas) que atraviesa el país de Norte a Sur a través de su cordillera de montañas central, en 27 etapas. Y si te gusta la buena comida, el Líbano es quizás, junto a Siria, el mejor lugar de Oriente Medio para disfrutar de la buena vida, un lugar donde se junta lo mejor del Mediterráneo con lo mejor de la cocina árabe. Una auténtica delicia.

Y no, el Líbano no tiene ningún desierto. Y sí, el interior del Líbano está repleto de pueblos cristianos. Quien lo iba a decir, en el país donde muchas ciudades y pueblos poseen la magia y exotismo de los mejores souk típicos de un país musulmán.

¿Te animas a descubrir el Líbano?

2. Bosnia

Todo el mundo sabe lo bella que es Croacia. Todo el mundo. Sus playas, la filmación de Juego de Tronos, sus parques nacionales… Vale, pero, ¿y qué pasa con su vecina Bosnia? ¿Alguien ha oído hablar algo de ella desde que terminó la Guerra de los Balcanes excepto una vez al año en Eurovisión?

Pues este es el principal problema de Bosnia. Que nadie habla de ella. ¡Y cómo van a hablar, si nadie se anima a ir a verla! Como el Líbano, Bosnia sufre de esta especie de Día de la Marmota en que parece que la guerra aún no hubiera terminado cuando en realidad hace ya 2 décadas que quedó atrás. Cuando uno pasea por Mostar o por Sarajevo pueden verse aún edificios destruidos por la guerra y fachadas cosidas a balazos, por supuesto. Pero el país tiene muchísimo más que ofrecer!

Para empezar, nada como romper un mito, y es que Bosnia tiene playa. Sí, 22km de playas muy agradables, una extensión al mar ganada a Croacia que le da vida al país y acceso al Mediterráneo. Quizás sea esto lo que hace que un país en medio de los Balcanes tenga un aire tan tremendamente Mediterráneo y sus gentes sean tan alegres en contraste con otros países de su entorno.

Bosnia es un país especial también por la mezcla de su población, donde más o menos el 50% son musulmanes y un 45% católicos o protestantes. Y es un país especial muy particularmente por sus ciudades y sus paisajes. Mostar es, sin lugar a dudas, la ciudad más vistosa del país, situada en un enclave natural muy agradable, con sus puentes sobre el río en su casco antiguo, repleta de historia tanto antigua como reciente. Es un lugar que, a pesar de estar en Europa, transmite un poco la magia de las medinas de Oriente Medio.

La capital, Sarajevo, duramente bombardeada durante la guerra, es hoy en día una ciudad moderna que lleva años creciendo, manteniendo sin embargo un centro histórico muy rico e interesante. Ambas ciudades están conectadas por un trayecto en tren que es una auténtica maravilla en cuanto a paisajes, con multitud de túneles, pasando por acantilados en estrechas gargantas… Es un trayecto para pedir ventanilla y disfrutar.

Más al Norte, los Balcances se extienden en todo su esplendor y existen multitud de opciones para el viajero en busca de trekking y otros deportes de naturaleza. Al Este, cerca de Serbia, la población de Visegrad, con su mayoría de origen Serbio proyecta una imagen interesante al conflicto reciente y a la realidad actual de las fronteras, donde tratar de trazar líneas entre países donde cohabitan comunidades de etnias distintas es una receta que solo lleva al fracaso.

¿Te animas a descubrir Bosnia?

3. Namibia

Namibia es uno de estos países que, sin existir motivo alguno para ello, han pasado totalmente desapercibidos bajo el radar del viajero occidental. Cuando pensamos en el África Negra, parece que nuestra mente proyecta las imágenes de los safaris en Tanzania o en Kenya, la costa y los tiburones alrededor de Cape Town o las tribus de Etiopía. Pero ni una triste imagen de Namibia.

Una verdadera lástima teniendo en cuenta que tanto las oportunidades de realizar safari en Namibia son prácticamente tan buenas como en los Parques de Tanzania y Kenya y que las oportunidades de disfrutar de una experiencia étnica con una tribu son mucho más auténticas en este país que en casi cualquier otro.

Namibia es, además, uno de los países más seguros de África, un lugar donde nunca pasa nada y donde es muy habitual ver familias con niños y gente mayor viviendo aventuras sabiendo que estas van a salir bien y sin mayores percances.

Namibia es un país para recorrer en 4×4 con tiendas ancladas en el techo, de forma que puedes desplazarte a tu aire, de campamento en campamento, explorando todos los rincones del país. Namibia posee una geografía extraordinaria, con el desierto del Namib y sus dunas anaranjadas que chocan contra el mar, las mesetas centrales con interesantes juegos geológicos y pinturas rupestres, las cascadas en el Norte, un espectacular cañón en el Sur, tremendos safaris a tu aire en Etosha y otros parques, la infinita Costa de los Esqueletos…

Y si quieres la parte cultural, adéntrate más allá de Opuwo, en territorio Himba, para descubrir la vida de una de las tribus más interesantes del África de una forma auténtica, sin bailes forzosos, sin disfraces, sin toda la parafernalia que envuelve siempre la mayoría de experiencias tribales que uno puede tener en los países más conocidos de África.

¿Te animas a descubrir Namibia?

4. Irán

Este es un clásico. Personalmente, tras mi experiencia en Irán, creo que es un destino para viajar hasta con un recién nacido, con tu abuelo de 85 años o en solitario si eres una adolescente de 16. Pero no hay poder más fuerte que el de los medios, y por más que todos los que hemos estado en Irán y hemos visto lo que implica viajar en este país intentamos transmitirlo, la propaganda anti-Irán ha calado tan hondo que no hay forma de extraerla del cerebro humano.

Así pues, sin grandes expectativas, incluyo a Irán en esta lista. Salvo que lo tuyo sea exclusivamente la selva y no quieras saber nada de lugares áridos, no existe ningún motivo fundado para dejar de visitar Irán, pues es un país que lo tiene todo.

Primero, posee la gente más hospitalaria que jamás he encontrado en ningún otro país del planeta. No la hospitalidad de venderte algo a base de piropos. La hospitalidad de no venderte nada, de acogerte en su vehículo para atravesar el desierto, de invitarte a pasar la noche en su casa, de desayunar con sus hijos y sus nietos, de hacer todo lo posible para que te sientas cómodo y a gusto en su país. En occidente tenemos mucho que aprender del pueblo Iraní, y muy poco ellos de nosotros.

Por otra parte, su herencia histórica es de otro planeta. Incluso Uzbekistán se queda corto cuando das un paseo por cualquiera de las ciudades mínimamente destacadas de Irán. Si buscas la magia de las Mil y Una Noches, si vas en busca de las caravanas de la Ruta de la Seda, es en Irán donde las encontrarás. Jardines, mezquitas, caravanserais y madrazas se unen formando un conjunto que te va a cautivar.

Finalmente, los paisajes de Irán te dejarán sin aliento. La meseta Iraní posee espectaculares montañas, tremendos desiertos de dunas de arena salpicados de roca negra, bosques lluviosos cerca del mar Caspio, prados y colinas verdes en el Norte, islas paradisíacas en el Sur y la dureza de las cordilleras del Oeste, ahí donde vive una de las etnias más interesantes del país, en el Kurdistán.

La excusa para no ir en este caso es la seguridad y las normas. Algunos piensan que en Irán pasan cosas malas. Pero estadísticamente no es así, pasan más cosas malas en Estados Unidos y en Reino Unido o en Francia, por citar algunos. Otros aluden a la obligación de llevar el pañuelo en la cabeza. Yo insisto, la gran mayoría no lo llevan por placer, lo cumplen como norma y les sabe mal que tú lo tengas que llevar también. ¿De verdad te vas a perder la oportunidad de descubrir un país tan increíble por tener que llevar un pañuelo en la cabeza?

¿Te animas a descubrir Irán?

5. Arabia Saudita

La verdad es que hasta hace poco había una razón para no visitar Arabia Saudita: es que estaba prohibido. Sin embargo, ahora que el país ha abierto ya desde el pasado año las fronteras, no es precisamente que recibieran un alud de viajeros, más bien tirando a 4 gatos.

¿Qué pasa con Arabia? ¿Da miedo? Arabia es un país súper moderno, seguro y posiblemente más desarrollado que la mayor parte de Europa. Sin embargo, también es un país donde el Islam es sagrado y muchas de las normas impuestas por los mandatarios son muy duras con el ‘infiel’. Pero todo esto no va contigo, así que la pregunta es: ¿dejarás de visitar un país solo porque sus políticos no te gusten? En mi opinión, debería ser todo lo contrario, pues lo mejor que se le puede hacer a un país donde la gente tiene problemas es precisamente visitarlo y permitir que tu dinero llegue a ellos.

Dicho esto, viene el segundo problema: ¿Y qué tiene Arabia? Pues claro, como el país no ha estado nunca en el mercado turístico, realmente de Arabia sabemos poco más que la presencia de la Meca dentro de su territorio, donde cada año acuden millones de peregrinos musulmanes de todo el planeta a cumplir con su viaje vital. Y tiene su gracia, pues precisamente la Meca es lo único (miento, Medina tampoco) que no vas a poder visitar durante tu estancia en Arabia Saudita. Así que lo poco que sabemos ni siquiera nos sirve…

Arabia es en gran parte un tremendo desierto. Como todos los desiertos ‘tremendos’, tiene partes aburridas de tierra árida sin atractivos y partes espectaculares, donde la arena adquiere colores mágicos y se ve perturbada por preciosas formaciones rocosas en una especie de laberinto. Esto ocurre, por ejemplo, al Noroeste de Arabia Saudita, en lo que es la continuación natural del Wadi Rum jordano, que muchos sí conocen. Por otro lado, el Sur de Arabia no es ni mucho menos desértico, pudiendo apreciar paisajes cerca del Yemen que aparentan pertenecer al Sudeste Asiático, con cultivos de arroz aterrazados, pueblecitos de montaña y bosques frondosos.

Y desde un punto de vista cultural, Arabia posee una riqueza que ni ellos mismos conocen, pues prácticamente aún no han comenzado ni a excavar. Por el país cruzaron durante milenios los peregrinos a la Meca y las caravanas que traían incienso desde el Sur de la península, con lo que la herencia histórica es tremenda. Solo rasgando la superficie, en el desierto encontramos grabados y pinturas prehistóricas en las piedras, y en la región Oeste existen multitud de restos arqueológicos de ciudades Nabateas, siendo el más destacado el de Madai’n Saleh, equivalente a la Petra de Jordania.

Por último, cabe decir que la costa del Mar Rojo es particularmente bonita, especialmente en su tramo más al Norte cercana al Golfo de Aqaba y que ofrece playas paradisíacas, infinitas posibilidades de buceo, multitud de pueblos con puertos históricos cuyo origen se remonta al comercio de incienso y especias y el fantástico casco antiguo de Jeddah, con sus casas de coral.

¿Te animas a descubrir Arabia Saudita?

6. Kirguistán y Tayikistán

En este caso hago un poco de trampa, agrupando a 2 países en un mismo número. Desde luego no me gustan mucho las fronteras, pero este no es el motivo principal de juntarlos, sino más bien que ambos países se encuentran en una región similar con unas características geográficas muy parecidas y con un motivo para no visitarlos prácticamente idéntico.

El motivo es muy obvio. Es que terminan en ‘stan’, que en árabe profundo significa ‘muerte al occidental’, como todo el mundo sabe. Pues no, va a ser que no. Resulta que ‘stan’ tiene su raíz en el vocablo persa ‘istan’, que significa ‘tierra’. ¡Qué tremenda decepción! ¿Entones ahí no matan a los guiris? Pues parece que no es su costumbre. De hecho, estadísticamente, son unos de los países más seguros de toda Asia y, por lo tanto, del mundo. Uno de los lugares más improbables del planeta de morir debido al terrorismo. Ni más ni menos.

Aclarado este punto, no queda ya ningún impedimento para que el amante de la montaña, las etnias y la cultura antigua pueda elegir estos países para sus próximas vacaciones. Y es que la región de Asia Central es posiblemente la más impresionante del mundo junto al Himalaya en cuanto a montañas se refiere, con cimas que sobrepasan los 7.000m de altura, con lo que esto implica para todos aquellos que buscan unas vacaciones donde el senderismo, el trekking o incluso la escalada formen parte de su día a día.

Si te encantan las montañas pero prefieres que las caminen otros, igualmente no vas a salir decepcionado, pues el espectáculo visual no tiene límites y la parte cultural no puede resultar más potente tampoco. Visitando Kirguistán o Tayikistán podrás encontrarte con los nómadas y dormir junto a ellos en sus yurtas en lugares de ensueño, conocer las distintas etnias que viven en los remotos valles de montaña y disfrutar de preciosa arquitectura, de restos arqueológicos de antiguas ciudades y de caravanserais (posadas para las caravanas) de los tiempos de la Ruta de la Seda. Y es que ambos países, especialmente Tayikistán, poseen importantes pasos de montaña que cruzaban las caravanas de la antigüedad en sus rutas comerciales entre China y Europa.

¿Te animas a descubrir Kirguistán o Tayikistán?

7. Túnez

Pensarás que me he equivocado, que Túnez se me ha cruzado con otra lista de destinos más turísticos. Pues podría haber sido así hace unos años, pero nada más lejos de la realidad actual. Y esta realidad es que ahora mismo nadie va a Túnez.

El motivo en este caso tiene un origen mucho más reciente, en las revueltas de la llamada ‘Primavera Árabe’ que tuvieron lugar en países del Norte de África entre 2010 y 2015 aproximadamente, causando importantes cambios de poder y desestabilizando la región de forma que algunos grupos terroristas aprovecharon para atentar. El problema, sin embargo, ha quedado reducido al Norte de la península del Sinaí y algunos atentados en Lybia, pero muy poco más. Por estadística, ahora mismo la probabilidad de sufrir un ataque terrorista en Túnez es unas 10 veces inferior a la India e incluso algo inferior que en Tailandia, así que el miedo al terrorismo debería ya desaparecer.

Con este resuelto, ¿no es Túnez el típico lugar de viajes organizados? Lo era, y este vació lo puedes llenar tú. Esta es una de particularidades de Túnez, y es que serás uno de los pocos viajeros independientes que viaja ahí, probablemente de los primeros de muchos, pues Túnez con el tiempo debería ser el próximo Marruecos, ya que en atractivos va verdaderamente sobrado, con una cultura vibrante y exótica con toques de Mediterránea, con ruinas de antiguas ciudades como Cartago, con preciosos pueblos y oasis en su interior, con el Sahara esperándote para pasar una noche bajo las estrellas y con una gente que se muere de ganas de volver a recibir viajeros, hospitalarios y auténticos, muy lejos de las presiones comerciales de Marruecos.

En mi opinión, tan pronto como Túnez vuelva a permitir el viaje por libre tras el coronavirus, este será uno de los mejores momentos para viajar a este país antes de que sea demasiado tarde y se convierta en una verdadera ratonera para turistas en los próximos años.

¿Te animas a descubrir Túnez?

8. Georgia

Aquí llegamos a uno de estos países a los que no vas porque prácticamente ni te habías enterado de que existe. Sí, sé que es una exageración, que sí que sabías que existe, pero la realidad es que muy poco se ha hablado de él salvo el día de Eurovisión y las noticias que nos llegan sobre las rivalidades con los rusos por el territorio al Noroeste del país. ¿Ahí no se estaban matando hace poco?

Bien, lo mejor es decirlo claro: no hay nada en Georgia ahora mismo que pueda atentar contra tu seguridad. Si tienes que morir de algo será de un ataque al corazón tras impresionarte viendo sus montañas. Nada más que esto.

Aclarado este punto, Georgia es un destino que en los últimos años se ha comenzado a descubrir. Y saberlo es una buena noticia para ti, pues si espabilas vas a poder disfrutar de este país prácticamente para ti solito, sin tener que compartirlo con manadas de turistas siguiendo un paraguas rojo. Así pues, es de estos lugares que conviene visitar cuanto antes, porque tiene el potencial de convertirse en un lugar bastante frecuentado.

Georgia se encuentra a caballo entre Europa y Asia, con los rusos por el norte, los turcos al Oeste e Irán al Este, lo que significa que a lo largo de su historia ha visto pasar por su territorio una infinidad de culturas de distintas civilizaciones, que han dejado huella en su herencia histórica y en su gente actual.

Aparte de su historia, preciosa arquitectura y bulliciosas ciudades, el país principalmente destaca por su naturaleza. Algunos olvidan que el Cáucaso llega a los 5.600m de altitud, y que su principal cordillera pasa justo por el Norte de Georgia, lo que implica una oportunidad fantástica para los que buscan hacer senderismo como parte de su viaje. Por si fuera poco, en el Cáucaso existen remotísimas comunidades que han vivido ahí desde tiempos pretéritos, lo que significa que tus aventuras en sus montañas acabarán generalmente pasando la noche en preciosos pueblos con una arquitectura muy particular de la zona y con un estilo de vida totalmente rural y ajeno a la civilización.

¿Te animas a descubrir Georgia?

9. Guatemala

Más allá del chiste de Guatemala y Guatepeor, pocos han oído hablar algo sobre Guatemala, quedando el país centroamericano totalmente olvidado bajo la sombra de la potente Costa Rica, Cuba o Jamaica. Sin quitar mérito a estos últimos, tremendamente interesantes para visitar tanto desde un punto de vista cultural como natural, Guatemala pasa desapercibida bajo el radar.

El motivo es muy posiblemente la percepción de seguridad en el país. Y hay que reconocer que razones no faltan, pues la seguridad en algunas regiones dista mucho de lo que sería ideal. Sin embargo, las cosas han mejorado mucho en los últimos años y aunque la presencia militar y de seguridad armada sigue siendo muy fuerte, especialmente en la capital, es cierto que en la mayoría de lugares del país se respira un aire a pura tranquilidad. Esto significa que una visita a Guatemala puede ser totalmente segura siempre y cuando tengas en cuenta unas pocas normas de comportamiento y algunas zonas a evitar, nada más que esto.

Aclarado este punto, Guatemala se abre ante ti como un auténtico paraíso natural, étnico e histórico. Guatemala es tierra de volcanes activos, algunos de ellos en ocasiones en erupción, con flujos de lava que descienden por sus laderas y se solidifican junto a selvas tropicales frondosas con abundante flora y fauna exótica en su interior.

Lagos como el de Atitlán dejan sin palabras al viajero, pues no solo es un espectáculo a la vista sino que está rodeado de pequeñas poblaciones donde los colores de sus vestimentas son una auténtica maravilla y desfilan ante ti mientras realizan sus compras en los variopintos mercados de la región.

Finalmente, Guatemala estuvo mucho tiempo bajo dominio Maya e incluso Azteca en algunas regiones, con lo que la herencia arqueológica es de las mejores del planeta, siendo los templos del Tikal la mejor muestra de ello, con espectaculares templos piramidales y palacios con casi 2000 años de antigüedad que surgen en medio de la selva. No se puede pedir más.

¿Te animas a descubrir Guatemala?

10. Madagascar

Hace unos 10 años, cuando escribías Madagascar en la búsqueda de imágenes de Google todos los resultados hacían referencia a la película de animación. Haciendo pruebas en la actualidad, parece que Google ha resuelto este asunto, pero no por ello implica que haya muchos más viajeros que se aventuren a ir a Madagascar.

Me resulta difícil tratar de averiguar los motivos por los que tan poca gente decide viajar a este país, más allá de una posible percepción de un país con poca infraestructura, incómodo en el transporte y con unos vuelos considerablemente caros. Tendrá que ser esto, porque otro motivo no puede haber. Lo interesante es que la mayoría de viajes a Madagascar son del tipo ‘Sol y playa’. ¿En serio? ¿Vamos a una de las islas más diversas cultural y paisajísticamente del planeta y es para tostarnos al sol en un rincón de su inmensidad? ¿¿Y para qué está la Costa Brava??

Bien, para el que busque algo más que playa en Madagascar, puedo asegurarle que lo encontrará. Madagascar es un país muy interesante, pues aunque pertenece a África sus habitantes tienen poco de Africanos, pues proceden de las islas de Indonesia y la Polynesia, así que en realidad la peli debería ser más bien la de ‘Vaiana’. Esta particularidad étnica y el aislamiento total de la isla durante siglos ha implicado unas tradiciones exclusivas que se mantienen aún hoy en día.

Si bien a nivel arquitectónico poco han dejado los Malgaches para la posteridad, a nivel natural la cosa cambia, estando el país repleto de Parques Naturales donde podrás contemplar no solo paisajes de ensueño sino también flora y fauna totalmente endémica del país, siendo su elemento más destacado el famoso lémur, que podemos encontrar en infinitas variedades.

Para mi, quizás lo mejor de Madagascar sea su ritmo de vida y el nivel de relax que puedes conseguir dentro de un viaje típicamente de aventura. Te adentrarás en lugares muy especiales, casi inaccesibles, pero una vez ahí todo es dejarse llevar. Esto es cierto en muchas partes, pero muy en especial en la desconocida Costa Oeste del país entre Morondava y Toliara, ahí por donde como mucho pasará un viajero al día y donde los minúsculos pueblos de pescadores ofrecen preciosas puestas de sol con sus pequeñas embarcaciones regresando tras realizar sus capturas y te sirven el marisco directo de las redes al plato.

¿Te animas a descubrir Madagascar?

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